Aprender un idioma en el extranjero: la ardua realidad

Author: 
Louise Lacourarie

Aprender un idioma en un país natal es una oportunidad inesperada para estudiantes de una lengua. Sin embargo, nadie puede negar que no es siempre una experiencia fácil, y de hecho es a veces muy desafiante. Perder el bus porque no entiendes los anuncios informativos, pedir comida extraña porque no has entendido el menú o simplemente sentirse perdido en un mundo hispanohablante son todos asuntos cotidianos que complican la vida de estudiantes  extranjeros.

Aunque había estudiado la lengua española durante seis años, incluso a nivel avanzado universitario. Al llegar a Argentina el julio pasado, el choque fue bastante intenso. ¿Sos re copado? ¿El pibe es muy cheto? ¿Che boludo? Nunca había escuchado estas frases o modismos en mis clases en Inglaterra. Lo que más me sorprendía era mi incapacidad de hablar de manera informal o “normal”, un aspecto de un idioma que raramente se aborda en clases.

Por otro lado hablar sobre las consecuencias políticas de Las Malvinas, o sobre la legalización de la marihuana en Uruguay no me presentó ningún problema, pero preguntar espontáneamente a un desconocido cuánto salía un kilo de ‘frutillas’ era un obstáculo casi insuperable. Encima añades el yeísmo, voseo y una gama enorme de léxico único de  Argentina y se tiene barreras lingüísticas impresionantes para cualquier estudiante del español.

Entonces no es una sorpresa que haya pasado  las primeras semanas en Argentina frustrada, confundida y con ganas de llorar por causa de mis dificultades lingüísticas. Tuve mucha suerte de asistir a clases particulares en las provincias de Santa Fe y luego en Buenos Aires, las profesoras me ayudaron con mucha paciencia para ganar confianza en mis habilidades, y poco a poco empecé a mejorar. Luego puse en práctica mis nuevos conocimientos en la vida diaria con otra gente, y empecé  a sentirme cada vez más cómoda. No es que todo haya cambiado de la noche a la mañana; cuando intenté reservar un pasaje de micro en Buenos Aires después de tres meses viviendo en ese país, el operador me colgó el teléfono porque no me entendía (o no quería entenderme). A pesar de estos contras, lentamente pude integrarme en conversaciones de grupo, entender chistes y hacer llamadas sin miedo!

Ahora estoy en  Bolivia, trabajando para Bolivian Express, una revista que trata  temas culturales actuales en el país. Por supuesto, tengo que acostumbrarme a otra forma del castellano, con nuevo vocabulario, entonación y gestos en el habla cotidiana, pero esta vez enfrento el desafío con mucha más confianza y herramientas, sobre todo, gracias a mis clases con Roxana en el Instituto Exclusivo. Espero seguir mejorando mis habilidades lingüísticas y descubrir y experimentar aspectos auténticos de este país.

Lo que más aprendí durante estos meses en Sudamérica es que el aprendizaje de un lenguaje, aún en un contexto de inmersión al idioma es un proceso lento, y que no hay que apurarse para hablar perfectamente desde la primera semana, incluso si es una perspectiva desalentadora al principio. Esto para cualquier idioma, sea el castellano, aymara o inglés. Para mi, entrar en contacto con gente nativa y exponerse a situaciones auténticas es la mejor manera de esforzarse para aprender y hacer una mejora a largo plazo. Es un proceso difícil y a veces frustrante, pero con un poco de trabajo, determinación y placer, puede ser una experiencia muy gratificante. 

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Aprender un idioma en un país natal / estudiantes de una lengua / dificultades lingüísticas / vocabulario / entonación / clases particulares / castellano / aymara o inglés